sábado, 29 de marzo de 2008

Tratado de floricultura

Nacen de la guitarra de mi boca,

de la boca del mundo,

de la bucólica boca,

los humos climáticos propios de aquellos países fértiles

–de esos que desaparecen en las postales–

y se crea, de pronto,

un racimo de nieve.

5 comentarios:

Lord Meier D. Hellsing dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lord Meier D. Hellsing dijo...

Una explicación puntual y sintética de lo que es la floricultura. Excelente.

Nana dijo...

Es linda la nieve. Justo ahí jugaba la niña que seguía a las nubes.

Lázaro Aramís de Troyes dijo...

Este texto es hermoso, lo conocía desde antes y es bueno poder leerlo por acá. Muy atinado el uso de los fonema, el juego de palabras no cae en el ridículo y las imágenes ("desaparecen en las postales", "un racimo de nieve") además de terriblemente atinadas son sorpresivas y explotadas lo más posible pese a lo corto del poema (una gran virtud de la mayoría de tus textos).

Andrés dijo...

Tengo dos observaciones al respecto:

1. El texto me resulta entrañable porque genera una convivencia directa entre la palabra y su segundo carácter simbólico, siempre cálido y familiar al mundo.
2. Hiciste que encontrara agradable, pertinente y sutil la palabra "bucólica".

Las palabras "fértiles" y "postales" tienen una asonancia casi imperceptible, pero no me parece que estorbe a la lectura.

Un saludo Javs, y pasen a llenarme de crítica mis pésimos textos, jaja.

Un abrazo.